La metamorfosis de Kafka y la aridez del alma

En su diario fechado el 3 de julio, Juan se refirió a un extraño sentimiento que lo invadió aquella tarde:

Súbitamente sintió que su corazón se había secado. Entonces recordó el argumento de la metamorfosis de Kafka. En realidad nunca había leído el original sino un comentario de otro escritor. En esa versión, sólo el personaje percibía que su cuerpo había experimentado una mutación. Pero nadie podía advertirlo. Entonces, luego de una lucha imposible, el personaje se resignaba.

Así se sintió Juan en aquella infausta tarde. Se daba cuenta que ya no podía sentir nada de lo que había alguna vez sentido. Sin embargo, todo se había trasmutado en una angustia hueca. Sintió deseos de llorar, pero no pudo.

Estuvo así varias horas. Su principal problema radicaba en cómo haría para disimular su alteración.   

Hacia la noche, Juan volvió a marcharse bajo la intensa llovizna.

Nadie volvió a verlo.

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