Elogio de Gian franco Pagliaro

Elogio de Gian Franco Pagliaro

Ayer falleció Gian Franco Pagliaro.

Quienes pertenecen a mi generación (soy del 57) seguramente lo han conocido y escuchado.

Algunos, entre quienes me encuentro, lo hemos admirado. Como poeta, como cantante, como hombre de convicciones, como loco lindo.

Tuve la suerte de verlo en vivo dos veces. La última, hacia 2004, en uno de sus tantos regresos, en el teatro Coliseo.

Gianfranco era un verdadero showman. Un tipo carismático, que sabía matizar las virtudes del narrador, el humor, la balada romántica y la canción de protesta (como le llamábamos en aquella época)

Compuso bellas canciones que quedaran en la memoria de quienes lo hemos seguido.

Quizás mereció mayor trascendencia. Quizás eso ya no interese. Quizás por aquello de que, en última instancia, el éxito y el fracaso son dos impostores.

Lo que sí importa es el recuerdo de sus canciones, para quienes las llevamos en nuestra memoria..

Mi preferida siempre fue “Todos los barcos, todos los pájaros”: “Te regalaré, mi rebelión, mi soledad, mi juventud (…)”

En aquel recital del Coliseo le escuché una canción que yo desconocía.

Antes de buscar la letra en Internet (que transcribiré abajo) quisiera hablar de mi recuerdo de esa canción que, justamente, sólo escuché aquella noche:

Trataba de la historia de un encuentro en un baile. Quizás fuera una noche de verano. Quizás hubiera una luna clara recostada sobre el fondo de un cielo estrellado.  El protagonista masculino se daba cuenta que la magia del amor se había presentado en el rostro de una muchacha joven de ojos claros. Y se daba cuenta de que esa magia, así, tal como se presentaba, sería sólo esa noche. No habría otra noche.

No recuerdo un final definido. Sólo esa tensión oscilante entre la felicidad y la angustia que se siente cuándo se intuye profundamente que algo del orden de la maravilla sólo podrá darse en un único momento.

Quizás en nuestras vidas alguna vez hemos dejamos pasar esa noche en que habríamos conocido el sabor del cielo. Quizás alguna vez en nuestras vidas nos animamos a saborear ese dulzor del cielo. Y quizás fue sólo esa noche. Quizás no hubo otra.

Gianfranco querido: ya no podremos volver a verte. Pero me da paz saber que aquella noche única del Coliseo escuché esa canción que me quedó para siempre en el recuerdo.  Como tu pinta de tano cantautor, loco lindo, eterno baladista del amor.

 

 

MIRA QUE LUNA, MIRA QUE CIELO
(Gian Franco Pagliaro)

Mira que luna, mira que cielo
Es una pena que te vayas esta noche
Es una pena, cuanto lo siento
No habrá otra luna, tan hermosa, ni otro cielo
No habrá otra luna, ni otro cielo
No habrá otra noche, tan perfecta para amarnos
Habrá tan solo, algún recuerdo
Que se perderá en el tiempo
Bajo otra luna, bajo otro cielo

Mira que luna, mira que cielo
Es una noche, para no dejarse nunca
Pero me dejas, que desencuentro
Con esta luna, te amaría hasta el cielo

Mira que luna, mira que cielo
Es una pena, que te vayas esta noche
Es una pena, porque te quiero
Y sé que no habrá en mi vida
La misma luna, ni el mismo cielo

Es una pena, porque te quiero
Y sé que no habrá en mi vida
La misma luna, ni el mismo cielo
Mira que luna, mira que cielo
Mira que luna, mira que cielo

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