Matándome suavemente con su canción (Killing Me Softly with His Song) y la transparencia del alma

Matándome suavemente con su canción (Killing Me Softly with His Song) es una canción compuesta por Charles Fox y Norman Gimbel, en 1971. En 1973 fue interpretada por Roberta Flack en una versión que la popularizó.

Killing Me Softly with His Song es una suave y a la vez salvaje melodía de amor.

Esa melodía condensa esa extraña alquimia entre romanticismo y sexualidad.

Como muchos de mi generación me he estremecido con sus dulces y sensuales cadencias aún antes de conocer su nombre y comprender de qué trataba (limitaciones propias de no comprender el idioma inglés)

Cuando supe por primera vez que ese nombre era “Matándome suavemente con su canción”, ese significado paso a amalgamarse con esa extraña música.

Entonces comencé a escuchar un himno sensual que trasmitía el dulce dolor del amor que es a la vez angustia y felicidad. Me imaginaba un amor intenso, pasional, carnal; sentido al compás de una música de fondo que enciende la sangre y deja sin aliento. Una atmósfera cargada de la ansiedad del deseo. Ese deseo que excita y enciende. Que es dolor y que es abismo. Y que tiene el color y el olor de la vida.

Pasaron años hasta que, casi de casualidad, conocí la letra de la canción. Me sorprendió ese contenido, imposible de imaginar en detalle a partir de la música.

Supe entonces que trata de una mujer que acude a escuchar a un cantante de quien se dice que interpreta una bella melodía con sumo estilo. Y cuando llega descubre a un extraño joven cantando una canción que la desnuda en sus intimidades y secretos.

La mujer siente que el extraño cantante está revelando su vida como si leyera sus cartas en voz alta, removiendo sus penas más calladas, "matándola suavemente con su canción".

Y eso es un dolor de herida abierta, que es “removida por los dedos” de la canción.

Una de las más sutiles mitologías del amor señala la ilusión de ser reconocidos en toda nuestra magnitud por el ser amado. Ser descubierto por el otro en nuestra más absoluta y sublime intimidad y, a causa de eso, ser elegidos.

Pero a ese paisaje idílico se le contrapone el infierno sartriano, representado por la mirada del otro que puede cosificarnos y reducirnos a un mero objeto. Recordemos que para Sartre, el infierno son los otros; la mirada del otro.

Tal vez la magia del amor y su inmensa desventura sean la síntesis de esa tensión permanente entre cielo e infierno. Esa angustiosa oscilación entre querer ser todo para el otro, contra el peligro de terminar no siendo nada.

Quizás sea por eso que, aún sin saber de qué se trata, se alcance a intuir que "Matándome suavemente con su canción" sea una canción tan bella como angustiosamente doliente.

Porque nadie querría realmente morir suavemente por una canción, a no ser que en esa muerte simbólica anidara el verdadero cielo del amor: elegirse en la plenitud de una mutua transparencia.

En cambio, los ecos de "Killing Me Softly with His Song", nos advierten del peligro de que nos revelemos en nuestra más cruda intimidad ante la mirada inescrutable de un extraño.

Killing Me Softly with His Song. Una bella y sensual canción que nos habla de un rayo que puede petrificarnos.

Infierno sartriano hecho sonidos.


Matándome suavente con tu canción (letra)

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,
Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.

Me dijeron que cantaba una buena canción.
que la cantaba con estilo,
así que vine a ver y escucharle un rato.
Y ahí estaba él, como un joven niño,
un extraño a mis ojos.

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,
Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.

Me sonrojé tanto hasta sentir fiebre,
avergonzada entre el público,
parecía haber encontrado mis cartas
y que las leía en voz alta.
Pedía a Dios que acabara por fin,
pero él seguía con ello.

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,
Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.

Cantaba como si me conociera
en todas mis penurias.
Y luego miró justo a través mío
como si yo no estuviera presente.
Y continuó cantando
cantando claro y fuerte.

Removiendo mi dolor con sus dedos
cantando mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción,
matándome suavemente con su canción,

Contando toda mi vida con sus palabras,
matándome suavemente con su canción.


Killing Me Softly with His Song

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

I heard he sang a good song.
I heard he had a style.
And so I came to see him,
To listen for a while.
And there he was, this young boy,
A stranger to my eyes.

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

I felt all flushed with fever,
Embarrassed by the crowd.
I felt he found my letters,
And read each one out loud.
I prayed that he would finish,
But he just kept right on.

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

He sang as if he knew me
In all my dark despair.
And then he looked right through me
As if I wasn't there.
And he just kept on singing,
Singing clear and strong.

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,

Telling my whole life with his words,
Killing me softly, with his song.

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Comentarios

Es una hermosa canción, todo un clásico podría decirse. Me llama mucho la atención lo que comentas que imaginabas con escuchar la canción, sin conocer la letra pues algo muy similar me pasó a mí. Y quién no ha sentido alguna vez que se desnuda su alma al escuchar alguna canción que evoca lo más profundo de su ser.

Maravillosa canción, definitivamente.

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En la más humilde mis opiniones puedo agregar que; si bien es correcto que las letras no plantean textualmente un entorno idílico, sino la escena que magistralmente describes. No es menos cierto que muchas de las penas y humillaciones que sufrimos cuando son ventiladas nuestras vivencias no lo son en si mismas sino que involucionan en esto a los ojos de los esbirros sartrianos. Historias que suelen parecer locuras sin sentido e inconsistencias de carácter, con frecuencia no son vistas o sentidas así por quien las vive.

Esta es una sociedad reprimida e hipócrita; una sociedad que juzga en base a un sistema de valores totalmente relativo… Pensemos por un segundo el siguiente escenario:

Amas a alguien a quien "no debías" por su sexo, compromisos sociales, raza, condición económica etc.. pero esa relación con esa persona es correspondida, te complementa como nunca antes, hace enloquecer tus sentidos y es en el marco del respeto mutuo. Uno debería preguntarse: Esta relación es ilícita? La respuesta es si, sobre todo si estas en la acera de enfrente. Obviamente, para los actores otra será respuesta.

Es esa dicotomía entre lo “correcto” a los ojos de terceros, y lo correcto ante los ojos de quien ama, lo que somete a esta chica que escucha con atención cada palabra, sintiendo el dedo de la culpa urgando en cada cosa vivida. Este marasmo de contraposiciones emocionales y sociales, son las que probablemente terminen suavemente con su vida.

Por lo que en conclusión esta si es una canción de amor, es un “himno sensual que trasmitía el dulce dolor del amor que es a la vez angustia y felicidad. Me imaginaba un amor intenso, pasional, carnal; sentido al compás de una música de fondo que enciende la sangre y deja sin aliento. Una atmósfera cargada de la ansiedad del deseo. Ese deseo que excita y enciende. Que es dolor y que es abismo. Y que tiene el color y el olor de la vida.” Pero contado entre líneas y eclipsado por estúpidas miradas y opiniones de quienes no conocen toda la historia. 

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